El musulmán que intenta convencer a los obispos de Pakistán para que promuevan la beatificación de un niño cristiano

«Iqbal Masih no fue solo un luchador por la libertad. Fue un mártir». Esto es lo que Ehsan Ullah Khan está empeñado en lograr que la Iglesia católica reconozca. En recuerdo de este niño católico asesinado en 1995 se conmemora cada 16 de abril el Día Internacional contra la Esclavitud Infantil.

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Ehsan Ullah Khan: “Me duele que aquí la sociedad no reaccione contra la esclavitud”

Ehsan Ullah Khan, referencia mundial en la lucha contra el trabajo esclavo infantil, sostiene que Inditex, H&M, Apple y otras grandes multinacionales emplean mano de obra esclava en los países más desfavorecidos y ante la pasividad de las sociedades ricas.

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Intensa jornada de Ehsan Ullah Khan contra la esclavitud textil en Burgos

El 24 de abril la plataforma DIGNITEX, en colaboración con otras organizaciones como Promoción Solidaria, la fundación Alter, el partido SAIn, Encuentro y Solidaridad y Testigos del Resucitado, organizaron una jornada intensa de concienciación sobre la explotación en el textil con la presencia de Ehsan Ullah Khan, fundador del Frente de Liberación del Trabajo Forzado de Pakistan, a través del cual liberó al niño Iqbal Masih, símbolo mundial de la lucha contra la esclavitud infantil asesinado a los 12 años por su lucha. Continuar leyendo “Intensa jornada de Ehsan Ullah Khan contra la esclavitud textil en Burgos”

12 horas de trabajo por 1 euro al día, la realidad de la explotación infantil

Ehsan Ullah Khan, luchador contra la esclavitud infantil, presenta la plataforma DIGNItex, que reclama unas condiciones dignas en la industria textil.

Que las grandes marcas de textiles explotan humanos, especialmente niños, ya es un secreto a voces. Los datos ofrecidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) son desoladores. Pues resulta que 152 millones de niños están sometidos al trabajo infantil, lo que supone casi uno de cada diez niños en el mundo. En términos absolutos, casi la mitad del trabajo infantil (72 millones) se concentra en África, y 62 millones en Asia y el Pacífico.

El algodón de una de las camisetas que llega para su venta en la Unión Europea se recoge en Etiopía, la tela se elabora en Pakistán, se cose en China y los botones se ponen en Hong-Kong, «y en todos esos países, hay niños esclavizados trabajando para hacer esa camiseta». Una realidad laboral de la que ha hablado hoy en Valladolid el pakistaní Ehsan Ullah Khan, un símbolo de la lucha por la esclavitud infantil y el trabajo forzado.

Y es que, detrás de esa blusa, esos vaqueros o esa chaqueta que te acabas de comprar, hay un largo proceso de producción que se desarrolla a miles de kilómetros, en aquellos países menos desarrollados donde los derechos humanos se vulneran cada día. «Tienen a niños trabajando 12 horas diarias y su salario es de 1 euro al día. Les hay que con tan solo tres años ya trabajan en la industria textil», ha relatado Ehsan, quien asegura que el problema se da especialmente en el Sur de Asia, esto es la India, Pakistán y Bangladesh.

Presidente del Frente para la Liberación del Trabajo Forzado de Pakistán (BLLF), Eshan lleva más de 40 años liberando esclavos. Pero una de sus principales cartas de presentación es haber sido amigo, más bien un padre, de Iqbal Masih, un niño cristiano que escapó del taller de alfombras en el que trabajaba desde los 4 años –trabajó para Ikea haciendo alfombras, cuenta Ehsan– como pago por una deuda imposible que su familia no tuvo otro medio de zanjar. Iqbal, que se convirtió en un símbolo mundial contra la esclavitud infantil, fue asesinado por ello en 1995.

«Legislación vinculante»

Desde Suecia, donde vive exiliado desde hace 22 años, Ehsan continúa su lucha. Ahora en España, recorrerá hasta el próximo 10 de mayo varias ciudades españolas para alertar sobre la complicidad de varias multinacionales europeas, muchas de ellas españolas. Y lo hace junto a la presentación de la plataforma DIGNItex, que lucha por el trabajo digno en la industrial textil de todo el mundo.

«El problema es que no existe una legislación vinculante internacional que exija responsabilidades dentro de esta industria», ha reclamado Juan Sabín, miembro de Dignitex, quien ha avisado de la necesidad de los consumidores de alzar la voz. «No debemos consentir que muchas empresas a las que compramos ropa, y que muchas son españolas, no tengan un control sobre los derechos humanos en su cadena de producción».

La plataforma está recogiendo firmas por toda España e impulsa una campaña para exigir a la Comisión Europea que haga efectiva la petición del Parlamento Europeo y ponga en marcha lo antes posible una legislación vinculante que garantice los derechos humanos en la cadena de producción del textil.

http://www.elnortedecastilla.es/valladolid/horas-trabajo-euro-20180421205231-nt.html

El musulmán que ha liberado a un millón de cristianos esclavos

Ehsan Ullah Khan vive exiliado en Suecia, muy lejos de Pakistán, desde donde sigue luchando por la liberación de niños explotados laboralmente en todo el mundo. Como Iqbal Masih

El pakistaní Ehsan Ullah Khan lleva 50 años liberando esclavos. «Puede que un millón», dice. Pero una de sus principales cartas de presentación es haber sido amigo, más bien un padre, para Iqbal Masih.

Este niño cristiano escapó del taller de alfombras en el que trabajaba desde los 4 años como pago por una deuda imposible que su familia no tuvo otro medio de zanjar. Iqbal se convirtió en un símbolo mundial contra la esclavitud infantil. El mito no murió, sino que se hizo todavía más fuerte con su asesinato, en 1995. Cada 16 de abril se conmemora en nombre de Iqbal el Día Internacional contra la Esclavitud Infantil. Según la Organización Internacional del Trabajo, la explotación laboral afecta hoy a 152 millones de menores en el mundo.

Desde Suecia, donde vive exiliado desde hace 22 años, Ehsan Ullah Khan continúa la lucha del Frente de Liberación del Trabajo Forzado Global, denunciando la existencia de trabajos forzosos en China, Bangladés o Pakistán, y ofreciendo una educación a los menores que logra liberar. De la mano de Solidaridad y Autogestión Internacionalista (SAIn), recorre hasta el 10 de mayo varias ciudades españolas para alertar sobre la complicidad de varias multinacionales europeas, entre ellas –asegura en una entrevista con Alfa y Omega– las principales compañías textiles españolas.

En 1967, aún con sus estudios de Periodismo sin terminar, se encontró en Lahore a un anciano, un católico, al que se ofreció a ayudar a cruzar la calle. El hombre hablaba un dialecto extraño para él, pero le entendió que lo que deseaba era morir. Con lágrimas en los ojos, logró hacerle entender que el dueño de su fábrica de ladrillos se disponía a vender a sus dos hijas adolescentes, a las que violaba continuamente.

Ehsan se topó con un oscuro mundo del que hasta entonces no había sospechado siquiera su existencia. En la comisaría le ignoraron, así que se presentó ante la comandancia con otros 100 compañeros de estudios, amenazando con organizar un escándalo mediático si la Policía no intervenía.

La noticia de la liberación de las chicas se expandió como la pólvora. Dos días después, unas 60 personas desarrapadas y con rostro triste se presentaron en su universidad para buscarlo. Así nació el del Frente de Liberación del Trabajo Forzado.

Pronto averiguó que se enfrentaba a enemigos muy poderosos con vínculos en las principales instituciones del país. Sus efectivos, una tropa de harapientos iletrados, en su mayoría cristianos. «No se les permitía ir a la Iglesia, no tenían ningún derecho, ni siquiera el de ver a sus mujeres y a sus hijos. La sociedad los consideraba ladrones, personas despreciables». Todavía hoy les siguen llamando shura (mierda), porque uno de los trabajos a los que se relega es limpiar letrinas. Ese es también el nombre con el que muchos en Pakistán se refieren a Ehsan, estigmatizado por su amistad con los cristianos.

Hubo también muchos musulmanes que se pusieron de su parte. Comenzando por sus padres, su principal sostén económico durante la primera etapa de su lucha, hasta que su histórica victoria en el Tribunal Supremo –que en 1988 prohibió el pesghi o la servidumbre por deudas– le proporcionó notoriedad internacional y pudo obtener apoyos hasta entonces impensables. «Mi madre –recuerda Ullah Khan– solía hacer comida para las personas, casi todas cristianas, que venían a verme de noche, porque estaban demasiado asustadas para hacerlo de día. Mis padres eran buenos musulmanes, pero me decían que la humanidad es lo primero».

Gracias a aquellos cristianos que no sabían leer ni escribir, Ehsan conoció la Biblia. Un hombre le contó la historia de cómo Moisés liberó a los esclavos en Egipto, transmitida en su familia de generación en generación. Recurrió a un pastor cristiano, «no muy instruido», que no supo darle una explicación, hasta que por fin se hizo con una Biblia. «La habré leído unas 100 veces, más que el propio Corán», dice. El libro del Éxodo fue, en particular, una gran inspiración para él. «Me sorprendió que, aunque hubieran pasado mil años, la situación de explotación y esclavitud era la misma». Y además sus harapientos «se convirtieron en poetas, empezaron a hacer sus propios himnos, inspirados en la Biblia».

Todos esos éxitos le obligaron a pagar un duro precio personal «porque estaba cuestionando un modelo económico esclavista». Le encarcelaron doce veces y sufrió torturas en prisión. En la calle ha estado varias veces a punto de morir asesinado. Hasta que llegó el exilio, mientras se encontraba en Ginebra hablando del crimen perpetrado contra Iqbal Masih pocos días antes.

En Europa, encontró al principio «gente muy buena y muy sensible» a su causa, «pero cuando empecé a abrir más los ojos, descubrí que los europeos no están dispuestos a parar lo que están haciendo sus empresas», las que alimentan la cadena criminal de la explotación laboral en los países del sur.

De quien, en cambio, espera mucho es del Papa Francisco. «Está mostrando realmente aspectos de la Biblia que estaban ocultos a la gente y que ya era hora de exponer», dice. «La esclavitud infantil es uno de ellos».

http://www.abc.es/sociedad/abci-musulman-liberado-millon-cristianos-esclavos-201804191247_noticia.html#ns_campaign=rrss-inducido&ns_mchannel=abc-es&ns_source=wh&ns_linkname=noticia.foto&ns_fee=0

Una camiseta pasa por 7 países y por manos de niños antes de llegar a UE

Valladolid, 21 abr (EFE).- El algodón de una de las camisetas que llega a cada día para su venta en la UE se recoge en Etiopía, la tela se elabora en Pakistán, se cose en China y los botones se ponen en Hong-Kong, en un camino que la lleva hasta por siete países con muchos casos de explotación infantil y muchas marcas implicadas.

La realidad laboral que esconde una sencilla camiseta la ha detallado hoy a los medios de comunicación Ehsan Ullah Khan, un veterano luchador contra la esclavitud en su país, Pakistán, motivo por el cual lleva muchos años exiliado en Suecia, que ha arropado hoy en Valladolid la presentación de la plataforma DIGNItex, que trabaja para promover unas condiciones de trabajo dignas en el sector textil mundial.

La plataforma, que es la primera vez que se presenta en Castilla y León, está recogiendo firmas por toda España e impulsa una campaña para exigir a la Comisión Europea que haga efectiva la petición del Parlamento Europeo y ponga en marcha lo antes posible una legislación vinculante que garantice los derechos humanos en la cadena de producción del textil.

Se trata, según ha detallado el portavoz de la Plataforma Juan Sabín a los medios en Valladolid, de que haya una legislación vinculante que obligue a un control sobre toda la cadena de producción textil para garantizar que se cumplen los derechos humanos y no hay explotación infantil, a la manera de la que ya opera en la UE para los conocidos como “diamantes de sangre”.

El activista Ullah Khan es conocido especialmente por la campaña para liberar a Iqbal Masih, el pequeño pakistaní que trabajó desde los cuatro años en una fábrica de alfombras, de donde se fugó y luchó contra la esclavitud, y fue asesinado a los doce años el 16 de abril de 1995.

Esa fecha marcha actualmente el Día Mundial contra la Esclavitud y este año ha llevado a Ullah Khan a la Universidad de Salamanca, según ha explicado, para exponer su trabajo contra la esclavitud de los niños.

El problema se da especialmente en el Sur de Asia, esto es la India, Pakistán y Bangladesh, y hay niños que con tres años ya trabajan en la industria textil, ha detallado el activista pakistaní.

Tanto él como el portavoz de DIGNItex han observado que se trata de una cuestión que nace de un proceso de deslocalización grave de grandes marcas textiles y ante el que es importante que “los consumidores” alcen la “voz”, “no consintiendo que las empresas no tengan un control sobre la garantía de que se cumplen los derechos humanos en toda su cadena de producción”.EFE

http://www.lavanguardia.com/vida/20180421/442821956387/una-camiseta-pasa-por-7-paises-y-por-manos-de-ninos-antes-de-llegar-a-ue.html

 

Iqbal tenía diez años y vivía encadenado al telar de alfombras.

Ha liberado usted a más de 100.000… Esa cifra corresponde a los esclavos del ladrillo en Pakistán, y todos ellos tienen grandes familias. Habré liberado a un millón.

Y de ellos, ¿cuántos son niños? El padre es esclavo; cuando se casa, la mujer se convierte en esclava, y los hijos nacen esclavos.

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