Jon Kareaga: «La industria de la moda puede empoderar Bangladesh pero lo está destruyendo»

El zumaiarra Jon Kareaga protagoniza una sentada de cinco días frente a Zara para denunciar que «el consumo masivo es poco sostenible e inviable»

Jon Kareaga tiene 21 años y pese a su juventud ya acumula en su currículo varias experiencias al frente del activismo medio ambiental, desde la coordinación del movimiento Fridays For Future en Gipuzkoa hasta el diseño de una marca de ropa, Bask Brand, «confeccionada en Bangladesh pero de forma sostenible». Los próximos cinco días protagonizará una sentada, mañana, tarde y noche, frente a la tienda Zara en pleno centro de San Sebastián.

La conciencia medioambiental ya le venía de serie. Se propuso viajar a China, Bangladesh e India para hacer un documental, para el cual consiguió financiación de la Diputación, y mostrar al mundo «cómo la industria de la moda, que tiene la capacidad para empoderar estos países, los destruye». Vio con sus propios ojos un río teñido de color naranja. También conoció a un niño que trabajaba ocho horas al día «por menos de dos dólares», y esto, unido a situaciones «que jamás creí que llegaría a ver», le ha hecho volcarse aún más en visibilizar una problemática que precisa, a su juicio, de «un cambio en todo el sistema de consumo, desde los gobiernos, a las empresas privadas y el individuo».

Junto al saco de dormir y unas sillas hay tres carteles en los que se puede leer ‘Fuck Fast Fashion’, ‘I’m sitting for de climate justice’ y los tres objetivos por los que ha decidido hacer esta sentada. El primero, es «criticar la industria de la moda y el sistema actual, que es responsable de las injusticias sociales y medioambientales que existen».

El segundo reto es recaudar dinero para «ser parte del cambio en Bangladesh». Para ello ha iniciado recientemente una campaña de crowdfunding, en Goteo, llamada ‘The someone behind’, para poner en marcha un taller social en el país asiático y «empezar a cambiar las condiciones de trabajo». Por delante le quedan 28 días para llegar a recaudar 10.700 euros como mínimo. «La Diputación nos da un euro por cada euro invertido, y ya vamos 2.500… A ver si lo conseguimos», dice esperanzado.

Problema global

El tercer objetivo «y por el cual estoy sentado frente a Zara y no H&M, Mango, Apple o cualquier otra gran empresa, es porque quiero incluir en el documental una entrevista grabada con Inditex, porque me he puesto en contacto con ellos y no he recibido respuesta», denuncia, al tiempo que insiste en que no quiere poner el foco en esta empresa como si fuera la única responsable «porque no lo es». «Quiero ver la otra cara de la moneda. He visto lo que hay en Asia, pero quiero ver la otra parte, cómo piensan solucionar este problema. Claro que se puede seguir trabajando en estos países pero garantizando unas buenas condiciones laborales y del entorno, porque lo estamos destruyendo».

En este sentido, subraya que el consumo masivo de ropa es «inviable». Lo que se conoce como ‘Fast Fashion’, ese modelo de negocio basado en la producción masiva destinada a un consumo masivo, «no lo podemos llamar sostenible, por los recursos y el agua que se utiliza, la gente que hay trabajando detrás… Si pagas cuatro euros por una camiseta, no es difícil imaginar que las condiciones de quienes las confeccionan no son las adecuadas», recuerda.

Este estudiante de Liderazgo, Emprendizaje e Innovación invita a la sociedad a hacer un ejercicio muy simple. «Abrir el armario y ver cuánta ropa de la que tenemos no necesitamos».

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *