Los afectados por el derrumbe de una fábrica textil de Bangladesh no han sido indemnizados, según Setem

La presión local e internacional consigue la movilización de algunas de las empresas que se abastecían del taller textil.
Seis meses después del derrumbamiento de una fábrica textil en Bangladesh (Spectrum Sweater), en el que murieron 64 trabajadores y 74 resultaron heridos, Setem-Campaña Ropa Limpia ha denunciado que las familias de las víctimas y los heridos todavía no han recibido las indemnizaciones que se les debe y asegura que la espera es cada vez más insostenible.

La ONG ha explicado que no sólo fracasaron las autoridades públicas locales en velar por la seguridad de los trabajadores, en Spectrum-Shahriyar se abastecían un vasto elenco de conocidas empresas europeas, entre otras, Inditex (España), Carrefour (Francia), Cotton Group (Bélgica) y KarstadtQuelle (Alemania).

La mayoría de estas empresas afirman tener políticas para velar por las condiciones laborales en las fábricas de su cadena de producción. Sin embargo, ha quedado de manifiesto que fallaron en detectar y mejorar las graves deficiencias en esta fábrica. Además, algunas de las empresas son miembros del BSCI (Business Social Compliance Initiative), entre cuyos objetivos está “el poner en marcha su código de conducta de una forma más eficaz que otros sistemas, optimizar las condiciones laborales y mejorar la satisfacción de los trabajadores”. La Campaña Ropa Limpia denuncia que “la realidad ha dejado al descubierto todo atisbo de credibilidad de esta iniciativa”.

“Ha sido pura negligencia lo que ha ocasionado esta tragedia”, ha declarado Shireen Akhter de la Organización bengalí de mujeres Karmojibi Nari. Los nueve pisos de la fábrica habían sido construidos en una zona pantanosa, proclive a las inundaciones y sin el permiso correspondiente.

Violaciones de los derechos

Además, las violaciones de los derechos de los trabajadores eran frecuentes en Spectrum-Shahriyar. Sólo tres días antes del derrumbamiento de la fábrica, falleció una trabajadora debido a las quemaduras causadas por la caldera de la fábrica. Tres meses antes, otra trabajadora se electrocutó al quedar enganchada su ropa en los alambres. Resultó gravemente herida y sigue hospitalizada.

“Es escandaloso que justo antes del derrumbamiento, las preocupaciones de los trabajadores sobre las grietas en la pared fueron desatendidaspor los gerentes, quienes tan sólo les dijeron que continuasen trabajando”, se lamenta Ineke Zeldenrusk, coordinadora de la Campaña Ropa Limpia Internacional. “Las empresas tienen que comprometerse a dar pasos serios para velar por la seguridad de los trabajadores en las fábricas donde subcontratan y asegurarse de que los trabajadores tengan la posibilidad de organizarse y expresar sus inquietudes. Si no, los trabajadores seguirán pagando con sus vidas”.

Desde que se derrumbó la fábrica, la Campaña Ropa Limpia en España y en numerosos países de Europa se han venido apoyando las demandas de los sindicatos y ONG de Bangladesh exigiendo asistencia de emergencia a las víctimas, el pago de indemnizaciones justas a los trabajadores y a sus familias, y, que se tomen medidas estructurales para prevenir que sucesos como este puedan volver a repetirse.

Un pequeño avance

Según informa la ONG, las protestas locales y la presión internacionalno han caído en saco roto. Algunos clientes de la fábrica han viajado hasta Bangladesh -entre ellos Inditex, Karstadt Quelle y Cotton Group- y han proporcionado ayuda de emergencia para los trabajadores; la mayor parte del dinero (proveniente de una donación de Inditex) ha sido destinado a sufragar los gastos médicos de los heridos.

Sin embargo, ningún trabajador ha percibido aún la indemnización por despido que legalmente les corresponde y a 50 trabajadores todavía se les deben sueldos atrasados. Algunas compañías ya se han comprometido a contribuir al fondo de compensación para las víctimas. Pero, dicho fondo aún no se ha establecido y todavía quedan muchas empresas por comprometerse a participar (Carrefour entre ellas).

Mientras tanto, el dueño de Spectrum-Shahriyar se defiende con dos alegaciones contradictorias: que pagará sus deudas y que no puede hacer frente a los pagos por estar en bancarrota. Además, sigue construyendo y adquiriendo nueva maquinaria con la que poner nuevamente en marcha la fábrica de Shahriyar y atender nuevos pedidos de empresas europeas.

http://www.elmundo.es/elmundo/2005/10/13/solidaridad/1129224427.html

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