La Carlos III abre sus puertas a la solidaridad con los explotados en el textil

Coincidiendo con la Fashion Week, Madrid acogió en Plaza Callao la denuncia de las condiciones de explotación del sector textil. Carlos cruzaba la plaza cuando se vio sorprendido por una mujer colgada y atrapada en unas telas. Representa la situación de la mayoría de los empleados de la confección en el mundo.
Se indigna, reacciona, no quiere ser cómplice y al mes siguiente, a propuesta suya, se celebra un acto en su Universidad.

Es la forma de actuar de las personas que no se conforman, que saben que la realidad se puede cambiar y que no quieren ser indiferentes.

Marta acude al acto, la invita un amigo. Intuía, se imaginaba, había oído que detrás del glamouroso mundo de la moda se escondían historias de dolor. Ahora se le hizo evidente la mayoría de los trabajadores no pueden quejarse, no pueden ahorrar, no pudieron estudiar. Un gran porcentaje se ven expuestos a condiciones de trabajo peligrosas, tóxicas o insalubres. Demasiados han empezado a trabajar siendo demasiado jóvenes. Muchos han sido víctimas de trata. Miles han muerto en el trabajo.

Se pregunta, ¿No se puede producir de otra manera? Debe hacerse de otra manera, aunque la consecuencia sea que uno tenga que dejar de ser el hombre más rico del mundo.

«El mundo puede ser diferente si dejamos de ser indiferentes».

Al acabar la charla los ponentes invitaron a actuar, dieron varias pistas y Marta sabe que quiere hacerlo. No se mantendrá al margen, sabe que son los pequeños actos cotidianos los que marcan la diferencia en la historia.

Ponte en contacto con Marta a través de esta web si tú también quieres participar en la próxima acción.

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