Dignitex protesta por el rostro oculto de la moda de cara a la Fashion Week Madrid

Una mujer está guindada entre telas rojas en la Plaza Callao de Madrid. A sus pies, unos maniquíes tirados en el suelo. Se trata de una escultura humana que representa la precariedad de las condiciones laborales de la industria textil.

A la vez, a 40 minutos en metro y a 20 en coche, en la Feria de Madrid (IFEMA) se lleva a cabo la ‘Mercedes-Benz Fashion Week Madrid’ (MBFWM). Inició este jueves y es su 66ª edición. Allí, las principales marcas de moda, en 47 desfiles, presentarán hasta el martes sus nuevas colecciones para la temporada Otoño-Invierno 2017.

“Se está llevando a cabo la Semana de la Moda de Madrid y queremos mostrar la otra cara de esta moda. Hay muchos casos de explotación, de esclavitud e incluso, empleo de niños confeccionado la ropa”, señala desde Callao Juan Sabín, quien pertenece a la agrupación Dignitex, movimiento que pretende luchar “por la dignidad de los puestos de trabajo en la industria textil”.

Además de presentar el performance, activistas reparten volantes de concientización a los transeúntes. Insiste en mostrar “la cara oculta de la moda”.

Dignitex está compuesto por organizaciones defensoras de Derechos Humanos y también políticas. Además de Sabín, que forma parte del partido Sain, está Lola Sánchez Caldentey, eurodiputada de Podemos.

Fe de erratas: Lola Sánchez no pertenece a la plataforma DIGNItex

La parlamentaria Lola Sánchez Caldentey señala que en abril fue aprobado en la Eurocámara un informe –resolución 2016/2140(INI)– que insta a la Comisión Europea a “iniciar un proceso legislativo para acabar con la situaciones de esclavitud de casi 75 millones de personas en el mundo de las cuales, la gran mayoría, son de mujeres y de niños”.

“Le toca el turno a la Comisión Europea. Son ellos los que tienen que dar el paso para agilizar este proceso legislativo para que algún día veamos una ley que sea vinculante” y establezca condiciones laborales para evitar la esclavitud en la industria textil.

A pesar de mostrarse contenta ante el paso dado en abril, considera que “la Unión Europea no trabaja demasiado para las personas y sí para las grandes empresas”. De modo, que “siguen defendiendo las iniciativas voluntarias que se pusieron en marcha después del derrumbe del Rana Plaza (Bangladesh) con casi 1.200 muertos”.

Caldentey sostiene que “las iniciativas voluntarias” no van a solucionar este problema.

The Objective consultó a Inditex, una de las principal compañías de la industria textil en el mundo, sobre su postura ante la resolución 2016/2140(INI) y las acusaciones de violación a los Derechos Humanos de los trabajadores que confeccionan la ropa.

A pesar de haber contestado a un correo electrónico, la respuesta se basa en la protección medioambiental pero no toca la protección de derechos de los trabajadores o sus condiciones.

Señala que Inditex es una industria “libre de tóxicos” que busca constantemente la “mejora de su cadena de suministro”.

“Nuestros proveedores y sus fábricas asociadas deben cumplir con unos requisitos mínimos en la gestión de productos químicos si desean trabajar con nosotros”, acota.

También dice que aplica “mejoras en todas las fases” de su cadena de valor para reducir su “consumo energético” ya que se preocupa por el Cambio Climático.

“Otro de nuestros objetivos es que en 2020 ninguno de los residuos que proceden de nuestras oficinas, centros logísticos y tiendas acabe en un vertedero”.

Asimismo, añade “que ha iniciado un programa con el Massachusets Institute of Technology (MIT-MISTI) para financiar la investigación y desarrollo de nuevas técnicas de reciclaje”. Pero el mail no toca el asunto laboral.

Juan Sabin, por su parte, hace una crítica directa a esta empresa. “En el caso de Inditex, hay muchas denuncias e investigaciones abiertas en todo el mundo. En Brasil, ha habido condenas en tribunales por tener a trabajadores en condición de esclavitud. Es una cosa generalizada en el mundo de la industria de la moda porque son de los que marcan la senda. Desde H&M, Mango, El Corte Inglés hasta Benetton, han deslocalizado su producción a países donde la legislación es muy flexible y quien paga eso son niños esclavos y mujeres y hombres explotadas”.

“¿Seguro que esta temporada otoño/invierno necesitas vestir explotación? No dejes que tus prendas y sus derechos acaben en la basura”.

“El algodón con el que se hace mucha de la ropa que se vende en tiendas españolas viene en buena parte de Uzbekistán. Uno de los países con mayor trabajo infantil y forzado”.

“Y así llegamos a una fábrica en Sri Lanka, Pakistán o Bangladesh; como la de Rana Plaza, que se derrumbó en 2013 matando a más de 1200 personas”.

Estas son algunas de las frases que llevan los panfletos informativos que dejan a quien pase por Callao.

Dignitex protesta por el rostro oculto de la moda de cara a la Fashion Week Madrid

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